Nada grandioso pasa en lo cotidiano

No, no es malo. Lo cotidiano sucede cada día y es seguro, es lo que conocemos. Forjamos nuestro carácter en la cotidianidad. Ahí crecemos, aprendemos, maduramos, compartimos nuestras vidas y se puede ser muy feliz, pero también se puede morir en el día más cotidiano.

Y no es que no me guste. De hecho agradezco cada noche cuando recapitulo mi día, que todo haya transcurrido con “normalidad”.

Pero también he visto lo que ocurre cuando traspaso esa línea. Muchos momentos inolvidables de mi vida sucedieron cuando me atreví a hacer las cosas de otra manera, en las que me dije ¿por qué no?, ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿y si me gusta?

El punto es que no se trata de hacer grandes hazañas. Solo hay que alejarse un poco del camino de siempre y tomar otra ruta. Saludar al vecino que ignoramos día tras día o empezar con el postre a la hora de la comida.

En vez de desayunar solo en tu casa hazlo en un restaurante, sentirás lo poderosa que puede ser tu propia presencia y en adelante podrás ir solo a cualquier lugar. Cambia la playlist de rock de siempre por música indie, te sorprenderán la cantidad de canciones hermosas que no sabías que existían. Hoy no vayas al gym a la hora acostumbrada, podrías encontrar a personas excepcionales en un horario distinto.

Estoy segura de que muchas cosas grandiosas están sucediendo fuera de lo cotidiano y ya no quiero perdérmelas.

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de hacer las cosas”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *